Pastelero a tus pasteles

Dios y yo no tenemos ningún problema, la verdad. Me cae bastante bien y hablo con él a menudo; no sé como le caeré yo, pero hasta el momento nada me ha dicho. Cuando un paciente me habla de Dios -algo que en Lebu pasa todo el día, todos los días- generalmente lo celebro, y los aliento a mantener su fe, ir a la iglesia (o templo o como quieran llamarlo) y hacer crecer su espíritu de la manera que mejor les parezca. El problema (para mí al menos) empieza cuando los hombres empiezan a hacer cosas ‘en nombre de Dios’ que riñen con las libertades humanas en general, y con mi trabajo en particular.

Verbigracia (gracias, Borges) de lo primero es la pertinaz lucha de los hombres llamados a pastorear a los católicos del mundo, que cierran los ojos ante la realidad actual y niegan el derecho al amor a tantos seres humanos que sólo quieren vivir en paz. Así como lo hicieron con Galileo y otros científicos que quisieron descubrir la verdad y fueron convenientemente silenciados por la maquinaria católica, hoy la Iglesia Católica Apostólica Romana pretende hacer oídos sordos al avance cultural del mundo, mostrando como pecado algo que dejó de serlo hace muchísimo tiempo: el amor. Bueno, pero es sabido por todos -y la historia universal lo avala de forma aplastante- que la Iglesia llega tarde al progreso. Si no, lean por ahí lo que pasaba con el divorcio hace algunos años.

Dios

Dios

Verbigracia de lo segundo es lo que los pastores evangélicos le dicen a mis pacientes -y no sólo a los míos, supongo- respecto de sus enfermedades y tratamientos. Como dije más arriba, no tengo ningún problema con la fe y con los milagros que se esperan en nombre de Dios, pero me molesta mucho que se interrumpan medicaciones y se relativicen diagnósticos por la fe. Yo no me meto con el trabajo del pastor; todo lo contrario: apoyo a mis pacientes en su fe. Entonces no es justo que él les diga que Dios los va a mejorar y que deben suspender los medicamentos… porque generalmente me entero de eso cuando el paciente llega descompensado, muy enfermo, y sin entender por qué su Dios los abandonó.

‘Pastelero a tus pasteles’ dice el dicho. Una cosa es querer preservar las venerables tradiciones de una fe, y otra es querer obligar a toda una sociedad a actuar de acuerdo a preceptos que sólo sigue una parte de la población; hasta donde yo sé Chile es un país laico, no católico, y no corresponde entonces usar  tradiciones católicas en las decisiones legislativas (como lo que se pretende en el tema del Acuerdo de Vida en Común y el matrimonio sin distinción de sexo). Una cosa es tener fe y vivirla con libertad y alegría, y otra es interrumpir el trabajo de otros profesionales sólo para demostrar el poder de un Dios que no dudo exista, pero que no suele dedicarse a hacer milagros masivos a todos los hipertensos, diabéticos y asmáticos.

Sé el contexto en el que vivo actualmente. Conozco el inmenso poder de convencimiento y unión que tiene la fe evangélica en esta ciudad y en tantas otras del sur, así como ocurre con la fe católica en el norte, de donde vengo. No tengo problemas con Dios, insisto. Pero en el mundo en que vivimos actualmente, y según el ordenamiento jurídico-legislativo que nos dirige como sociedad actualmente, no me parece justo ni correcto basar las existencias de todos en una fe que no todos siguen. Ni hacer que un paciente olvide sus enfermedades por su fe, y llegue luego donde el médico a pedirle que lo mejore. Yo no hago milagros, ni tengo ganas de aprender a hacerlos.

Insisto: pastelero a tus pasteles.

Anuncios

2 pensamientos en “Pastelero a tus pasteles

  1. Estimado Pastor Albert:
    Dentro de toda la catarsis previa, propia de un profesional al que le cambian su prescripción, diste en una frase el meollo del asunto: “…Una cosa es querer preservar las venerables tradiciones de una fe…”
    Lamentablemente la I. Católica peca en su exagerado y poco razonable culto a la tradición, alejándose de lo importante…Dios. ¿Por qué rezar 7556852 ave maría y 12544788 padre nuestro de forma continua? ¿Qué sentido tiene? ¿Por qué los obispos deben tener atuendos tan lujosos y poco prácticos? ¿Por qué el Papa debe tener un anillo de 587685445 kilates y todos los que se le acercan deben besarlo? ¿todas esas cosas me hacen más cercano a Dios? ¿o tal vez me alejan de él? ¿por qué venerar a los Santos y rezarles a ellos si puedo hacerlo directamente a Dios y/o Jesús?…
    Bueno…son miles de cosas las que se me ocurren…

    Sobre lo otro…
    “…otra es querer obligar a toda una sociedad a actuar de acuerdo a preceptos que sólo sigue una parte de la población; hasta donde yo sé Chile es un país laico, no católico, y no corresponde entonces usar tradiciones católicas en las decisiones legislativas…”

    Los distintos cultos quieren que gran parte o toda la población actúe bajo sus preceptos, dado que sus preceptos son los de Dios, por tanto, son los correctos y los mejores, y es la forma de vida que Dios quiere para nosotros. Para ellos eso no es malo, de hecho…¡ES LO MEJOR QUE TE PODRÍA PASAR! De esta forma serías salvo, no morirías en el pecado, no llegarías a las manos del “señor de la potestad del aire”. Ergo, su objetivo final es que todos todos seamos convertidos a la manera de Dios. Ahora, el gran tema es cómo lograr eso ¿hogueras?, ¿informando?, ¿gritando en las calles?. He ahí el problema.

    Y sobre el tema de las decisiones legislativas…
    Efectivamente Chile es un país laico…sin embargo, parte de sus “gobernantes” se rigen por preceptos cristianos, por tanto no es raro que se consideren las tradiciones Católicas para tomar decisiones legislativas, dado que los representantes de la población, elegidos por ellos mismos, son de alguna ala cristiana.

    Y ya me cansé de escribir estimado, señor de la díada urgencias – educación en salud.
    aDiós!

  2. Interesante tu blog, me atendiste una vez en la consulta… Ahora con esta entrada me quedó dando vueltas una frase que dice “La religión es el opio del pueblo” y como te has dado cuenta mi querido Lebu tiene bastante de esta droga… El tema es que la consumen con ganas, bien prendidos jejeje algun@s.

    Yo al igual que tú tengo que trabajar con muchas personas, familias, soy psicóloga y de verdad que sí aburre el asuntito de que dejan de lado los tratamientos y todo lo depositan en Dios. Yo creo en Dios, pero el concepto es bien alejado al conocido por el catolicismo y evangelio, considero que está bien tener fe pero como dice un proverbio chino -creo, corrígeme si estoy en error- “Reza pero nunca dejes de remar”… Hay cosas que el “opio” jamás permitirá que las personas procesen.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s