La limerencia

La limerencia es un concepto psicológico muy interesante, que pocos conocemos en cuanto a definición, pero que todos -un poco más, un poco menos- hemos experimentado. A veces el ambiente que nos rodea propicia que nos dejemos llevar por la limerencia, y sin darnos cuenta estamos en medio del torbellino de sensaciones y pensamientos que nos ‘obliga’ (a veces con y otras veces sin comillas) a mantener fija la atención en el objeto limerente que hemos escogido, o que nos ha escogido a nosotros.

La limerencia es ‘algo así como el amor’. Dorothy Tennov describió a fines de los 70 una forma de ‘sentir hacia otra persona’ (el objeto limerente) que está gobernada por la intensidad y la cantidad de pensamientos y emociones, sobre todo que pudieran reflejar el interés del objeto limerente hacia la persona que siente limerencia. En cristiano, podría ser una especie de ‘amor a primera vista’ pero de duración variable, y caracterizado por gran admiración y necesidad de ser Psique reanimada por el beso del amor (Canova, 1793)correspondido. Cada hecho de la vida diaria, por tonto que sea, recuerda al objeto limerente. Podríamos llamarlo obsesión-compulsión, pero creo que los psicólogos discreparían hasta cierto punto de la similitud.

Ahora que leyeron la definición, les apuesto que han sentido limerencia. A mí me ha pasado varias veces. Es un conjunto de sentimientos súper intensos, que te llevan a hacer locuras y a armar inmensos castillos en el aire con/para/por el objeto limerente, con el fin de atraerle, de tenerle cerca, de lograr su atención. Uno lee cada gesto, cada palabra, cada silencio, como una clara señal de la correspondencia del sentimiento, y la emoción es grande… tan grande como frágil, cuando algo de cordura vuelve a la mente y uno se da cuenta del sinsentido. Es entretenido y alucinante, pero también agotador y triste.

Puede durar mucho tiempo; hay personas que pasan años sintiendo limerencia por otra, en fluctuaciones de intensidad que pueden llegar a marear. Lo más frecuente -y me darán la razón los que la hayan experimentado- es que se vaya tan bruscamente como empezó. Queda en el cuerpo y en el alma un vacío muy extraño, como de ‘extrañar’ esa avalancha de sensaciones, pero la limerencia se vuelve recuerdo con la misma vertiginosa agilidad con la que se hizo realidad. En ese momento se puede examinar la conducta, y llega a dar vergüenza ajena… y uno espera que el objeto limerente no se haya dado cuenta. Aunque otras veces puede convertirse en algo más estable y fuerte.

Al final, es una experiencia como para sacar muchas conclusiones. Puede terminar en nada, en amor, en locura, o en todas las anteriores (¿quién dijo que amar no era algo loco?). La vida pone pruebas como esta por algo y, como dije más arriba, el ambiente condiciona mucho que uno se deje llevar por lo tierno, lo agradable, lo condescendiente… es como tomar un trago dulce; uno se confía hasta que se da cuenta de que está borracho.

La limerencia es un concepto psicológico muy interesante…

Anuncios

2 pensamientos en “La limerencia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s