Un espectáculo de calidad

‘Libera tu esperanza con un grito en la voz’

Canción con todos – Verónica Villarroel

Verónica Villarroel dio anoche una clase magistral de cultura a las quince mil personas que tuvieron la suerte de verla en el escenario de la Quinta Vergara, y a los cientos de miles que la mirábamos por televisión. Fue un gran acierto del director Cristián San Miguel el haberla invitado para la obertura de la segunda noche de Festival de Viña del Mar, pese a que muchos -incluso yo, humilde espectador- pudimos haber tenido susto de la reacción del Monstruo ante una de las más grandes divas que ha tenido nuestro país.

Porque claro, es probable que la gente que va a ver a Daddy Yankee o a La Noche o a Juanes no esté preparada para la comunión que hay que establecer con un cantante lírico que esté frente a ellos; yo, como un iniciado muy precoz en el mundo de la ópera, tampoco lo estoy al ciento por ciento. Entonces, el susto de la implacable pifiadera para una mujer que lleva el pabellón chileno por todo el mundo y lo deja puesto en todo lo alto habría sido un insulto a su trabajo, a su talento y a su trayectoria. Es posible La soprano chilena Veronica Villarroel, en la Quinta Vergaraque hasta ella lo supiera, pero aún así tuvo el coraje de aceptar el pequeño papel que representó anoche en la Quinta.

En doce minutos deleitó al público con un fragmento de ‘Madama Butterfly’, uno de los papeles más aclamados de la soprano, además de la conocida y latinoamericana ‘Canción con todos’, siempre con su toque vocal tan potente. Un Monstruo silencioso apreció el buen hacer de Villarroel, aplaudiendo con respeto y fuerza la primera canción y desatando la euforia al terminar la segunda, en una ovación cerrada que quizá a la intérprete ya le costaba creer. Durante largos minutos siguió el fervor popular, convirtiéndose en los merecidos trofeos que los animadores entregaron a la diva.

Cabe preguntarse, entonces, si el público de Viña fue excesivamente bueno con una artista de talla mundial que no comprenden, o de verdad se sintieron conmovidos (como yo y muchos otros espectadores) con un espectáculo de calidad excepcional, entregado sin mucho preámbulo y recibido por ellos como un sutil regalo a los oídos, casi como una puerta de entrada al maravilloso y complejo mundo del canto lírico. Si la opción correcta es la segunda, Verónica Villarroel se lleva el gran mérito de instruir al gran público chileno con el arte magno de la música docta, aprovechándose de una tribuna única para enseñarnos a todos lo que de verdad es la buena música.

La soprano no podía creer el éxito obtenido, y se fue visiblemente emocionada del escenario, rabioso por verla partir. En la conferencia de prensa que dio luego de su presentación, manifestó que ‘es la presentación más increíble de mi carrera’. Una merecida sorpresa para esta chilena ilustre, que hace conocido nuestro país en base al bello arte de la música. Viña no pudo ser un mejor regalo para ella.

Como dije en un principio, la soprano dio una clase magistral de cultura para todo Chile, sólo como ella sabe hacerlo. Y quiero creer que lo que encontró anoche no fue un público apático y bullicioso; quiero creer que lo que vio fue un público impresionado, impulsivamente ávido de cultura, y que aprendió la inesperada lección con honores. Esperemos que la huella que dejó Verónica Villarroel no sea sólo el peak de rating que marcó, sino que quede también un ramalazo de arte y belleza que sólo puede llamarse música.

Y tú, ¿disfrutaste de este espectáculo?

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