las vidas de naissant…

Junio 7, 2009

Me pregunto

Archivado en: General, Personal — Etiquetas:, , , , , — naissant @ 4:17 pm

Me pregunto qué es lo que pasa cuando todo el mundo se ve negro. Me pregunto cómo uno puede continuar con la existencia diaria cuando no quedan energías ni para salir de la cama. Me pregunto a qué límite puede llegar la tristeza cuando aplasta la mente hasta el punto de no dejarla avanzar ni un ápice más en este mundo lleno de sorpresas. Me pregunto si es posible escapar de esa gran nube negra con dientes afilados que siempre está ávida de devorar sentimientos, emociones, vivencias, hasta no dejar nada más que vacío y un hálito gélido…

Me pregunto si yo, en mi simplicidad, podré ser útil para una persona que vive todo esto con el pesar diario de querer sonreír y no poder. A veces uno piensa que el cariño todo lo puede, pero la mente humana es un ente tan poderoso que la ciencia no ha podido dilucidar casi nada de ella por más que lo ha intentado; cuando se toma revancha por nada y ejerce todo el control de un organismo por medio de maniobras tan pérfidas como la tristeza, cuesta mucho hacerla entrar en razón y lograr que entienda el daño que involuntariamente causa.

abrazo-34649Me pregunto qué es lo que debo hacer para que esta persona querida regrese a aquel estado, donde el solo hecho de ver el sol matinal le significaba una sonrisa y un deseo de vivir el día con energía y ganas de descubrirlo. Quisiera tener las facultades psicológicas para sacarla de allí y ponerla a ras de piso, donde la vida se vive de dulce y agraz, pero siempre con la convicción de la sonrisa por felicidad y la lágrima por aprendizaje y crecimiento. Siempre he sido bueno para quejarme, pero la vida es más linda que fea, y me gustaría poder mostrárselo, enseñárselo…

Me pregunto si todo mi cariño será suficiente para encontrar las armas que me permitan ir despejando su cielo, e ir volviéndolo de aquella tonalidad azul que hace tan buena combinación con su risa. Me gustaría pensar en los actos precisos que le ayuden a subir a la cima de donde pueda despegar y volar muy alto con esas alas plateadas que hoy descansan en su espalda; sólo el cariño grande que siento me ha ayudado a imaginar los gestos que pueden arrancar desde aquella negrura la esencia escondida pero siempre presente de una persona especial como pocas hay en este mundo.

Me pregunto si la humildad de estas palabras llegará a aquel corazón bullente de vida, que hoy está un poco apresado entre los barrotes de la tristeza. Me pregunto cuanto falta para poder ver a esta ave remontar el vuelo del que nunca debió bajar. Me pregunto si los fantasmas que acosan su existencia desaparecerán de una vez, para no eliminarlos con mis propias manos. Me pregunto si, por una vez, soy capaz de luchar contra el frío y la oscuridad sólo para regalarle los gestos que necesita para ser como siempre debe ser. Me pregunto si aquella canción regocijará su oído.

Me pregunto si el amistoso cariño con el que te escribo servirá para hacerte sonreír…

Junio 4, 2009

La ley de los amantes

Archivado en: General, Personal — Etiquetas:, , , , , — naissant @ 8:27 pm

Me imagino que un abogado diría que todo el mundo tiene derechos, y su razón de ser es encontrarlos, demostrarlos y defenderlos a toda costa, pero yo no estudié leyes porque me parece que hay personas y situaciones que no merecen defensa, por un asunto de sentido común, y lo más justo no sería defenderlos, sino que culparlos y mancillarlos como corresponde. Y ahora se me ocurría pensar en los derechos de un amante… es un ser humano que siente y padece, con problemas y detalles que podrían motivarlo a exigir cosas como cualquier otro; pero, ¿tiene derecho a pedir cosas? ¿Se le deben otorgar las cosas que pide?

Un amante acepta de inmediato las condiciones del juego en el que se está metiendo, quizá sin medir el alcance de lo que significa ser el alma mater de una relación oscura y paralela, donde no es lo más importante porque no le alcanza, porque aún no debe serlo o porque hay miedo de que lo sea. Las razones para convertirse en amante y mantenerse en esa condición son montones (morbo, amor, excitación, riesgo… o todas juntas), pero me imagino que no todos pueden ver círculo alrededor del que empiezan a girar, cada vez más rápido y con menos posibilidades de salir.

los-amantesmagritteSer amante es ser un pecador, porque se está interfiriendo con el proceso normal que vive una pareja de ‘vivir en pareja’ (valga la redundancia) y aprender de sus etapas y problemas, quizá finalizándolo todo o fortaleciendo el vínculo. ¿Quién es el amante para venir y levantar a la persona para sumergirla en un mundo de amores furtivos y riesgosos, aportillando el vínculo y precipitando su fin? Nadie tiene ese derecho, y me imagino que a pocos les gustaría que una tercera persona asomara la nariz dentro de la institución llamada relación que ha fundado con esfuerzo y amor.

¿Y que el amante exija más encima tener beneficios superiores sobre la pareja oficial? Ya me parece de una patudez antológica; si el amante sólo debiera cumplir su función calladito, sin posibilidad de réplica… por lo menos hasta que el curso natural de las cosas lo vaya empoderando frente a la oficialidad. Me sigue pareciendo que no tiene derecho a nada, pero también me parece que el amante aparece en escena por algo, y no pocas veces triunfa ante su estado y se convierte en el ser amado, respetado, bien mirado… y oficial, claro.

Es un poco lamentable ser el amante de alguien, porque aparte de tener pocos derechos exigibles por ser un pecador manifiesto, uno se somete al oscurantismo de ‘no pueden vernos’ o ‘no le cuentes a nadie’; cuando uno tiene pareja se siente feliz, y quisiera contarlo a todo el mundo, pero cuando uno es el amante de alguien la poca alegría que puede sentirse hay que mantenerla bien escondida, que no se note para no arruinarlo todo. ¿Justifica el morbo de lo prohibido tantos sacrificios? No me consta.

El gremio de los amantes es el único que no podría organizarse en un sindicato ni hacer movilizaciones, porque serían mancillados a piedrazos. No hay derecho a pedir cosas, y ni siquiera debiera haberlo para mostrar la cara; ser un amante seguirá perteneciendo a las ocupaciones sombrías que prometen pocas cosas, pero que para algunos hacen valer el riesgo. Hay historias donde ha triunfado el amor después de todo, y me imagino que es una motivación, pero no creo que sea una razón tan importante como para ganarse una pieza amoblada en el infierno.

Ya no sé si me quedan ganas de ser un amante, si ni abogado mereceré tener.

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