‘Ay la vida, da tantas vueltas… no dejes que te atrape’
Así es la vida – Glup!
La vida me atrapó. Han estado cargaditos los cuarenta y tantos días que hacen ya desde la última vez que actualicé mi viejo blog. He vuelto a mi esencia triste y desesperanzada, siendo testigo de acontecimientos que, con personas distintas, siguen apuntando a la misma línea de la que ya he escrito demasiado en este pequeño espacio de desahogo. Hoy no quiero llantos ni quejas ni preguntas retóricas que sé que no tienen respuesta; hoy sólo quiero escribir un poco… no sé si por pena, por rabia, por decepción, por resignación, por liberación, por aburrimiento, por costumbre o todas juntas.
Hoy un tema se lleva cada párrafo, así que no busquen ilación entre cada uno. El primero es para el amargo que siento en la boca, y que se contagia al resto de mi ser. Mirándome y comparando lo que era hace unos años, me he dado cuenta de que mi carácter se agria a ojos vistas, costándome incluso tragarme a mí mismo. Cada vez me enojo con más ligereza, cada vez más gente me colma la paciencia y cada vez veo la vida con el ceño más fruncido. ¿Qué será de mí cuando tenga veinte años más?
La gente merece cada vez menos mi credibilidad. Hay muchos peces en el mar y hay también varios mares, pero las ganas de nadar, navegar o pescar en ellos ya casi no existen. El tiempo vale oro por estos días, y no me puedo dar el lujo de seguir perdiéndolo con la podredumbre que encuentro; a medida que corren los días que hacen los meses de esta vida, más me acomoda la estable aunque fría soledad en la que habito. Aún soy un niño, lo sé, pero estas conductas son las que marcan precedente para todo lo que aún hay que vivir. ¿Me estoy convirtiendo en un caminante sin caminos para andar?
Miro a mi alrededor y me admiro de la felicidad que me rodea. La mayoría vive sus días con alegría, con agradable compañía y con perspectivas de futuro cada vez más auspiciosas, suspirando al unísono con la persona amada a medida que construyen las ideas que luego serán sólidas edificaciones. Me alegro por mis amigos, afortunados de tener lo que tienen y bendecidos por la mano del Creador con la responsabilidad de ser más grandes y mejores junto a otra persona. Y yo junto cada día más polvo en mis proyectos. ¿Me estoy volviendo un loco soñador?
A veces me extraña la actitud de Dios con los que me rodean (no le cuestiono; Él sabe lo que hace, pero me extraña). Siempre he creído que la vida es justa con todos, pero no entiendo como las personas que no merecen la felicidad la obtienen tan fácilmente. Si por destrozar las vidas ajenas se obtienen beneficios tan jugosos, pues dediquémonos todos a ser malas personas; no envidio nada de nadie, porque no vale la pena y desgasta, pero… molesta un poco que la vida sea tan laxa y generosa con los que no merecen nada. ¿Desde cuando que la injusticia prevalece?
Creo que antes de decir algunas cosas hay que lavarse bien la boca. Soy quizá un antiguo que piensa que decir ‘te quiero’ es importante y debe decirse sólo si se siente, pero veo que esa opinión no es la más extendida. Tendré que acostumbrarme a oír esa frase y a no creérmela, si no quiero caer en las ilusiones que al final se lleva el viento fuerte de las cosas reales de la vida. ¿Soy yo el problema, después de todo?
No más preguntas, su señoría. La vida me atrapó.
