naissant

toda una vida por delante

Me pregunto Junio 7, 2009

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Me pregunto qué es lo que pasa cuando todo el mundo se ve negro. Me pregunto cómo uno puede continuar con la existencia diaria cuando no quedan energías ni para salir de la cama. Me pregunto a qué límite puede llegar la tristeza cuando aplasta la mente hasta el punto de no dejarla avanzar ni un ápice más en este mundo lleno de sorpresas. Me pregunto si es posible escapar de esa gran nube negra con dientes afilados que siempre está ávida de devorar sentimientos, emociones, vivencias, hasta no dejar nada más que vacío y un hálito gélido…

Me pregunto si yo, en mi simplicidad, podré ser útil para una persona que vive todo esto con el pesar diario de querer sonreír y no poder. A veces uno piensa que el cariño todo lo puede, pero la mente humana es un ente tan poderoso que la ciencia no ha podido dilucidar casi nada de ella por más que lo ha intentado; cuando se toma revancha por nada y ejerce todo el control de un organismo por medio de maniobras tan pérfidas como la tristeza, cuesta mucho hacerla entrar en razón y lograr que entienda el daño que involuntariamente causa.

abrazo-34649Me pregunto qué es lo que debo hacer para que esta persona querida regrese a aquel estado, donde el solo hecho de ver el sol matinal le significaba una sonrisa y un deseo de vivir el día con energía y ganas de descubrirlo. Quisiera tener las facultades psicológicas para sacarla de allí y ponerla a ras de piso, donde la vida se vive de dulce y agraz, pero siempre con la convicción de la sonrisa por felicidad y la lágrima por aprendizaje y crecimiento. Siempre he sido bueno para quejarme, pero la vida es más linda que fea, y me gustaría poder mostrárselo, enseñárselo…

Me pregunto si todo mi cariño será suficiente para encontrar las armas que me permitan ir despejando su cielo, e ir volviéndolo de aquella tonalidad azul que hace tan buena combinación con su risa. Me gustaría pensar en los actos precisos que le ayuden a subir a la cima de donde pueda despegar y volar muy alto con esas alas plateadas que hoy descansan en su espalda; sólo el cariño grande que siento me ha ayudado a imaginar los gestos que pueden arrancar desde aquella negrura la esencia escondida pero siempre presente de una persona especial como pocas hay en este mundo.

Me pregunto si la humildad de estas palabras llegará a aquel corazón bullente de vida, que hoy está un poco apresado entre los barrotes de la tristeza. Me pregunto cuanto falta para poder ver a esta ave remontar el vuelo del que nunca debió bajar. Me pregunto si los fantasmas que acosan su existencia desaparecerán de una vez, para no eliminarlos con mis propias manos. Me pregunto si, por una vez, soy capaz de luchar contra el frío y la oscuridad sólo para regalarle los gestos que necesita para ser como siempre debe ser. Me pregunto si aquella canción regocijará su oído.

Me pregunto si el amistoso cariño con el que te escribo servirá para hacerte sonreír…

 

La ley de los amantes Junio 4, 2009

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Me imagino que un abogado diría que todo el mundo tiene derechos, y su razón de ser es encontrarlos, demostrarlos y defenderlos a toda costa, pero yo no estudié leyes porque me parece que hay personas y situaciones que no merecen defensa, por un asunto de sentido común, y lo más justo no sería defenderlos, sino que culparlos y mancillarlos como corresponde. Y ahora se me ocurría pensar en los derechos de un amante… es un ser humano que siente y padece, con problemas y detalles que podrían motivarlo a exigir cosas como cualquier otro; pero, ¿tiene derecho a pedir cosas? ¿Se le deben otorgar las cosas que pide?

Un amante acepta de inmediato las condiciones del juego en el que se está metiendo, quizá sin medir el alcance de lo que significa ser el alma mater de una relación oscura y paralela, donde no es lo más importante porque no le alcanza, porque aún no debe serlo o porque hay miedo de que lo sea. Las razones para convertirse en amante y mantenerse en esa condición son montones (morbo, amor, excitación, riesgo… o todas juntas), pero me imagino que no todos pueden ver círculo alrededor del que empiezan a girar, cada vez más rápido y con menos posibilidades de salir.

los-amantesmagritteSer amante es ser un pecador, porque se está interfiriendo con el proceso normal que vive una pareja de ‘vivir en pareja’ (valga la redundancia) y aprender de sus etapas y problemas, quizá finalizándolo todo o fortaleciendo el vínculo. ¿Quién es el amante para venir y levantar a la persona para sumergirla en un mundo de amores furtivos y riesgosos, aportillando el vínculo y precipitando su fin? Nadie tiene ese derecho, y me imagino que a pocos les gustaría que una tercera persona asomara la nariz dentro de la institución llamada relación que ha fundado con esfuerzo y amor.

¿Y que el amante exija más encima tener beneficios superiores sobre la pareja oficial? Ya me parece de una patudez antológica; si el amante sólo debiera cumplir su función calladito, sin posibilidad de réplica… por lo menos hasta que el curso natural de las cosas lo vaya empoderando frente a la oficialidad. Me sigue pareciendo que no tiene derecho a nada, pero también me parece que el amante aparece en escena por algo, y no pocas veces triunfa ante su estado y se convierte en el ser amado, respetado, bien mirado… y oficial, claro.

Es un poco lamentable ser el amante de alguien, porque aparte de tener pocos derechos exigibles por ser un pecador manifiesto, uno se somete al oscurantismo de ‘no pueden vernos’ o ‘no le cuentes a nadie’; cuando uno tiene pareja se siente feliz, y quisiera contarlo a todo el mundo, pero cuando uno es el amante de alguien la poca alegría que puede sentirse hay que mantenerla bien escondida, que no se note para no arruinarlo todo. ¿Justifica el morbo de lo prohibido tantos sacrificios? No me consta.

El gremio de los amantes es el único que no podría organizarse en un sindicato ni hacer movilizaciones, porque serían mancillados a piedrazos. No hay derecho a pedir cosas, y ni siquiera debiera haberlo para mostrar la cara; ser un amante seguirá perteneciendo a las ocupaciones sombrías que prometen pocas cosas, pero que para algunos hacen valer el riesgo. Hay historias donde ha triunfado el amor después de todo, y me imagino que es una motivación, pero no creo que sea una razón tan importante como para ganarse una pieza amoblada en el infierno.

Ya no sé si me quedan ganas de ser un amante, si ni abogado mereceré tener.

 

Mi yo enfermo Mayo 29, 2009

Archivado en: General, Personal — naissant @ 3:02 pm
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Siempre que converso con @PaBLoX termino dándome cuenta de datos de mi mente que no son del todo sanos; este cabro tiene que ser psiquiatra, porque es capaz de sacar lo peor de mí sin que me dé cuenta, lo analiza y me lo devuelve con soluciones tan claras que mi vida debiera de ser perfecta… si le hiciera caso. Bueno, nadie dijo que yo era obediente (de hecho, todos dirían que soy muy porfiado) así que no le falta material para experimentar; cuando la excusa es una tarde tranquila, un té cargado y muchas ganas de conversar, las psicopatologías salen a la luz matizadas de risas, confesiones y una camaradería de antología.

¿Por qué siempre intentamos amarrarme a nuestro pasado, sin dejarlo ir? Pablo piensa que me parezco a él en ese sentido, y quizá la culpa no es de todo mía. La pregunta cambia a ¿por qué nos arrimamos a gente que no nos deja ir? No podemos meternos en la esquizofrenicomente de los demás (ganas no nos faltan) para entender eso, así que algo tendrá que haber en nosotros que nos haga acercarnos y formar lazos con gente que termina siendo incluso más psicopatológica que nosotros. Los círculos viciosos en los que nos hemos visto envueltos dan para varios volúmenes, y este blog ya es un mudo testigo.

¿Tendremos carencias afectivas? No lo sé con certeza; no falta el momento en que uno se siente solo, y las compañías antiguas y medio muertas siempre son brazos conocidos y confortables, pero hay que saber discriminar entre brazos confortables y brazos venenosos. Mi camarada y yo tenemos problemas para discriminar, y nuestra psicopatía sale a flote cuando volvemos a ver, a tocar, a sentir aquello que en algún momento nos tuvo fuera de nuestras casillas. Con el tiempo va siendo cada vez menor, pero a fin de cuentas sigue ocurriendo.

¿Qué rol juegan las personas que no nos dejan ir? Podríamos pensar que son malas de narices, o quizá que están más psicopatológicamente enfermas que nosotros. Excusas para buscarnos no faltan, y aunque parezcan estupideces o sepan que de plano no nos hará bien escucharlas, aparecen en nuestras vidas como recordándonos que están, y que no tienen planes de irse. ¿Y por qué no quieren ser olvidadas? Excelente pregunta, pero que por la imposibilidad de responderla es mejor dejarla en el anecdotario de las simpáticas preguntas vitales que de repente nos hacemos.

¿Qué esperamos para deshacernos de ellas? Los lazos formados son tan fuertes, que cuesta ir cortando las cuerdas que nos atan a la distancia; es cierto que quedan pocos, que es quizá sólo una amistad de aspecto inocente pero fondo malsano que sólo ayuda a suprimir los pocos recuerdos buenos que queden de todo lo pasado, y lo reemplacen por una sustancia oleosa y maloliente a la que, curiosamente, somos inmunes. Es bonito priorizar los buenos recuerdos por sobre los intentos fallidos, pero anda a hacernos entender… somos dos seres enfermos, o que tenemos por lo menos un yo enfermo dentro de nuestras personalidades diversas.

¿Nos haremos caso esta vez? Vé tú a saber.

 

Cinco días Mayo 24, 2009

Archivado en: General, Personal — naissant @ 8:20 pm
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‘I hace forgiven Jesus…’

I hace forgiven Jesus’ – Morrissey

Hoy terminan cinco días que empezaron con una noche de conversación, ritmo y recuerdos con un viejo amigo de mi infancia mundana (que no es lo mismo que mi infancia cronológica). Aquella noche me arrimé a una mala sombra, pero el alcohol no me dejó verla bien; saliendo del antro me estrellé contra las duras pero caballerosas palabras de la verdad, y a estas alturas el deslumbre se diluyó en las sombras de la gente que pudo ser pero nunca fue (cada vez son más.. se asfixiarán todas allí dentro). Una palabra de agradecimiento para el amigo que me abrió los ojos con un salud.

Luego vino una inocente confesión, que luego de hacer que abriera mis ojos con la expresión muda del asombro, me hizo sonreír con esa sonrisa que tenía guardada, ya no recordaba desde cuando, ni tampoco sabía para qué. Mi vida no está para ilusiones ahora, pero el mundo da muchas vueltas y el pez muere muchas veces por la boca o por los dedos: mejor no digo nada, porque luego sale todo al revés. Ya me ha pasado montón de veces.

cincoAl rato vinieron los tumbos acostumbrados del rechazo, de la humillación, del estrellarse contra esa piedra conocida y hostil que no quiere nada conmigo. Gracias a ella me doy cuenta de lo lamentable que puede ser mi comportamiento, y de los límites a los que puedo llegar por querer, por seguir esperando, por intentar. A veces pienso que no tengo por qué rogar a nadie, porque valgo más que un vacuo ‘espérame… que vendré por ti’. No lo sé. Creo que quiero otras cosas, y creo que tengo que mirar años por sobre mis años que años bajo mis años; creo que esa es la respuesta a mis preguntas (sí, creo que esta vez sí creo).

Después llegaron a mi hogar tres de los grandes cariños que tengo en el mundo, y pasamos una noche de recuerdos, risas, nostalgias y seriedades bañados como siempre en el cada vez más caro alcohol que bebemos. Han pasado diez años, podrán pasar diez más y la complicidad que creamos seguirá igual o más potente. Fue la noche donde más mentes he leído, y donde más veces me han leído la mente. Gracias, amigos, por estar siempre conmigo en la distancia y saber lo que pienso aunque no lo diga o apenas lo piense. Son la familia que elegí, y acerté de plano.

Y finalizo con la guinda de la torta. La vida me puso a prueba de nuevo, como no lo hacía hace tiempo, con la mayor de todas mis penas. Llegó el momento de evaluar el avance en rearmar mi vida completa después del desastre del 2008, y la concentración de palabras por minuto se iba haciendo cada vez más preocupante para mi homeostasis; tomé mi cabeza, miré hacia el pasado y me dio tanto asco, que miré adelante y me gustó la incertidumbre de la nada por descubrir. Pasé la prueba con sobresaltos, pero con nota sobresaliente. No quiero más sufrimiento, y del maldito fantasma sólo queda el aliento frío del recuerdo vago y efímero, pero tan maldito como siempre. Combatir el frío es cada vez más fácil, ¿no? 

Un fin de semana largo muy intenso. Por fin mañana es lunes.

 

Preguntas Abril 25, 2009

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‘Ay la vida, da tantas vueltas… no dejes que te atrape’

Así es la vida – Glup!

La vida me atrapó. Han estado cargaditos los cuarenta y tantos días que hacen ya desde la última vez que actualicé mi viejo blog. He vuelto a mi esencia triste y desesperanzada, siendo testigo de acontecimientos que, con personas distintas, siguen apuntando a la misma línea de la que ya he escrito demasiado en este pequeño espacio de desahogo. Hoy no quiero llantos ni quejas ni preguntas retóricas que sé que no tienen respuesta; hoy sólo quiero escribir un poco… no sé si por pena, por rabia, por decepción, por resignación, por liberación, por aburrimiento, por costumbre o todas juntas. 

Hoy un tema se lleva cada párrafo, así que no busquen ilación entre cada uno. El primero es para el amargo que siento en la boca, y que se contagia al resto de mi ser. Mirándome y comparando lo que era hace unos años, me he dado cuenta de que mi carácter se agria a ojos vistas, costándome incluso tragarme a mí mismo. Cada vez me enojo con más ligereza, cada vez más gente me colma la paciencia y cada vez veo la vida con el ceño más fruncido. ¿Qué será de mí cuando tenga veinte años más?

ya no se nadaLa gente merece cada vez menos mi credibilidad. Hay muchos peces en el mar y hay también varios mares, pero las ganas de nadar, navegar o pescar en ellos ya casi no existen. El tiempo vale oro por estos días, y no me puedo dar el lujo de seguir perdiéndolo con la podredumbre que encuentro; a medida que corren los días que hacen los meses de esta vida, más me acomoda la estable aunque fría soledad en la que habito. Aún soy un niño, lo sé, pero estas conductas son las que marcan precedente para todo lo que aún hay que vivir. ¿Me estoy convirtiendo en un caminante sin caminos para andar?

Miro a mi alrededor y me admiro de la felicidad que me rodea. La mayoría vive sus días con alegría, con agradable compañía y con perspectivas de futuro cada vez más auspiciosas, suspirando al unísono con la persona amada a medida que construyen las ideas que luego serán sólidas edificaciones. Me alegro por mis amigos, afortunados de tener lo que tienen y bendecidos por la mano del Creador con la responsabilidad de ser más grandes y mejores junto a otra persona. Y yo junto cada día más polvo en mis proyectos. ¿Me estoy volviendo un loco soñador?

A veces me extraña la actitud de Dios con los que me rodean (no le cuestiono; Él sabe lo que hace, pero me extraña). Siempre he creído que la vida es justa con todos, pero no entiendo como las personas que no merecen la felicidad la obtienen tan fácilmente. Si por destrozar las vidas ajenas se obtienen beneficios tan jugosos, pues dediquémonos todos a ser malas personas; no envidio nada de nadie, porque no vale la pena y desgasta, pero… molesta un poco que la vida sea tan laxa y generosa con los que no merecen nada. ¿Desde cuando que la injusticia prevalece?

Creo que antes de decir algunas cosas hay que lavarse bien la boca. Soy quizá un antiguo que piensa que decir ‘te quiero’ es importante y debe decirse sólo si se siente, pero veo que esa opinión no es la más extendida. Tendré que acostumbrarme a oír esa frase y a no creérmela, si no quiero caer en las ilusiones que al final se lleva el viento fuerte de las cosas reales de la vida. ¿Soy yo el problema, después de todo?

No más preguntas, su señoría. La vida me atrapó.

 

Declaraciones desafortunadas Marzo 18, 2009

Archivado en: General, Personal — naissant @ 2:48 pm
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A este caballero ya no lo entiendo. Somos habitantes de una época en que las cosas se conversan civilizadamente y los conflictos se resuelven por vías diplomáticas, documentadas y sensatas, y seres como este son los que nos hacen retroceder a la época de las batidas a duelo y las guerras sin cuartel. La gente que tiene el privilegio de gozar de fama y atención frente a sus comentarios debiera de ser ejemplo de probidad, ecuanimidad y juicios de valor acordes con una inteligencia elevada, pero este señor sigue mostrando la hilacha… si casi pareciera que le gusta hablar estupideces.

El señor Edwin Donayre, ex comandante en jefe del Ejército de la República del Perú, está haciendo tan poca gala del alto cargo que ocupó, que los ilustres jefes militares del país hermano deben de estar revolviéndose en sus tumbas. El valiente coronel Bolognesi que defendió el Morro de Arica; el héroe Miguel Grau, amo de los mares y dueño de una nobleza sin límites; el general Buendía, jefe en su tiempo del Ejército de la Alianza… tantos hombres dignos de sus honores no han de mirar con buenos ojos el oprobio internacional al que el señor Donayre somete a sus jinetas.

Edwin DonayreFuera de los desagradables comentarios que lo hicieron tristemente famoso hace un tiempo, cuando ofreció ‘bolsas de basura’ para sacar a los chilenos del Perú, ahora sale con declaraciones quizá menos venenosas, pero que a la larga pueden ser muy desafortunadas para las buenas relaciones que mantiene Chile desde hace tantos años con el vecino país. El señor Donayre opina que Chile tiene ‘una actitud belicista’ para con el Perú, y que ‘deben estar con el ojo avizor’ ante el ataque que pueden recibir en cualquier momento desde nuestro país.

Es claro que a ambos países les vendría muy mal una guerra por estos días, teniendo en cuenta la crisis económica de dantescas proporciones por la que nos disponemos a atravesar; a pesar de todo somos vecinos, y entre vecinos nos necesitamos ahora más que nunca. Es cierto también que existen algunas diferencias de orden territorial que no discutiré en este artículo, porque para ello están utilizándose los conductos regulares, que dictaminarán con la altura de miras que se les exige un veredicto conciso y claro, que solucionará este diferendo para una u otra parte.

Lo que me molesta profundamente es la actitud petéticamente antichilena de este señor, que no hace más que profundizar un abismo absurdo en las relaciones de ambos países, tanto a nivel diplomático como a nivel de las opiniones que tenga un pueblo del otro y viceversa. Lamentablemente el señor Donayre tiene una amplia tribuna en el Perú, y mucha gente se aprovecha de su lengua viperina y malintencionada para perpetuar un sentimiento antichileno que poco asidero tiene en estos tiempos; por otro lado, es obvio que sus palabras generen resquemor en Chile, y seguimos embarcándonos en este espiral de malas vibras que no conduce a nada bueno.

Soy chileno, y creo que mi país tiene pocas intenciones de una guerra con Perú o con cualquier otro país. Las diferencias que hayan por el problema territorial que acusa el Perú se resolverán por las vías regulares, y eso no tiene por qué entorpecer las relaciones que hayan entre dos países hermanos, en todo término. El señor Donayre ve declaraciones de guerra donde no las hay, y se encarga de emponzoñar el ambiente desde su alta tribuna, siendo que debiera predicar los valores de nobleza y caballerosidad que le legaron los grandes militares que el Perú ha tenido por hijos.

Mal por la memoria de estos grandes hombres, y mal por el señor Donayre. Esperemos que aprenda a callarse la boca de una vez, y deje que las cosas lleguen al curso que deben llegar… no logrará que Chile y Perú se enemisten. No en estos tiempos, que casi todos tenemos más claridad de mente y madurez que él.

Y tú, ¿apruebas a este señor?

 

La dinámica del chiste Marzo 14, 2009

Archivado en: General, Personal — naissant @ 3:42 pm
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‘Pero este viejo cuento tiene una hoja en blanco’

Viejo cuento – La Oreja De Van Gogh

Nunca he tenido cable en la casa, así que las pocas veces que veo TV tengo poco para elegir; los canales de señal abierta nunca me han decepcionado demasiado, así que cuando estoy un poco aburrido y quiero ver la tele, pocas veces me aburro de veras. Cuando almuerzo, por ejemplo, me gusta tenerla prendida, o cuando desayuno veo las noticias… son pequeños momentos en que la programación me acompaña. Y de un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que los canales de televisión están usando una técnica común de programación, que de ser divertida pasa a ser casi repetitiva: el chiste.

Varias estaciones televisivas están rellenando no menores franjas horarias con chistes, chistes del recuerdo, de humoristas que nadie guarda en la memoria. Llega a ser gracioso ver a Dino Gordillo contando una historia el año 1992, cuando las mujeres aún se hacían peinados altos y ocupaban vestidos con brillo, y los hombres iban todos terneados al set de televisión que acostumbraba ser un escenario central con el público en gradas, como para hacer sentir al artista que tiene a la gente encima. Se nota la antigüedad, y al final los chistes pasan a un segundo plano.

Bombo Fica... un historico.Paulo Iglesias, Sandy, Felo, Dino Gordillo, Bombo Fica, Alvaro Salas… grandes humoristas que han pasado por nuestro país se van sucediendo uno tras otro en la pantalla, por espacio de incluso dos horas. Si uno los ve más de tres días seguidos los chistes se repiten, los escenarios también, y de a poco va perdiendo la gracia de la risa fácil que te puede arrancar un chiste que hace años no escuchas. Entiendo que haya poca inventiva para poner programas nuevos; entiendo que tampoco haya mucho dinero para las grandes producciones de antaño… pero ya es como mucho.

No sé cual es el objetivo que quieren conseguir los ejecutivos de los canales con poner tanto humor viejo en la TV. Quizá es lo que dije más arriba: un vil relleno de franjas horarias. O quizá se quiere revivir el espíritu de humor ’sano’ que imperaba en la tele hace 15 o 20 años, cuando la gente se reía con pocas palabras y mucha imaginación; no como ahora, que sólo falta ilustrar las explícitas historias que se cuenta. Sea cual sea la razón, creo que se les fue un poco de las manos y ya se está volviendo cansina esta insistencia porque riamos.

Nunca me he creído esa frase de que ‘la risa abunda en la boca de los tontos’; reír es sano, hace bien y uno se alegra, se relaja. Si hay motivos para reír en la TV bienvenidos sean, pero si la base de datos de chistes es pequeña, que no los pongan tan seguido y por tanto rato… habla mal de la capacidad de los que piensan en la programación. Por último podrían rellenar con una serie; total todos los canales han acertado alguna vez con una buena, y nos harían un favor repitiendo alguna. Pero más chistes repetidos no… por favor.

La TV no suele aburrirme, pero la programación repetida hasta el hipo ya es como mucho. Están como Canal 13 con Los Simpson, que ha llegado al extremo de que cuando uno prende la TV y pone el trece, están dando Los Simpson. Ya pareciera que todos los que trabajan allá son dibujos animados amarillos… los chistes no han llegado a eso, pero van por el bien camino. Una carcajada nunca está de más, pero hay pocas cosas más malas que un chiste repetido. A ver si los canales espabilan.

Y tú, ¿qué opinas?

 

Maldad y conciencia Marzo 9, 2009

Archivado en: General, Personal — naissant @ 2:17 am
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‘Qué fácil era haber dicho lo siento…’

Volverte a ver – Aleks Syntek

Del común de la gente, me imagino que pocos elegirán ser malos. El bombardeo publicitario con villanas mexicanas de parche en el ojo que eran capaces de empujar a la abuela que lo sabía todo a la piscina, para luego tirar ahí la enceradora encendida y matar a la pobre anciana electrocutada es ya de otros tiempos; hoy las malas y las maldades son más sofisticadas, y me gusta creer que esa maleficencia es sólo un artificio de los guionistas, no una realidad general plasmable en una telenovela. Aún siento que somos buenos de fábrica, y en el camino vamos equivocándonos… o perdiendo los escrúpulos.

He estado recordando por estos días las veces que he sido de verdad malo, y la mayoría de las veces ha sido sin querer… a lo más sin querer queriendo, como dice el Chavo del Ocho. No me pondré a contar aquí mis maldades porque no vale la pena, pero los que las sepan pueden darme la razón: puedo pecar de ingenuo, incluso de tonto… pero de malo pocos pueden culparme. Mis maldades con ganas ya pasaron hace mucho, y no hay muchas ganas a estas alturas de planificar venganzas o cosas así. El tiempo siempre apremia, y no está para perderse en pamplinas.

A veces las circunstancias de la vida lo llevan a uno a ser malo, y la mayoría de esas ocasiones uno se da cuenta de ‘la maldadla bengala amarilla‘ una vez que ya la hizo o cuando ya no puede evitarse. La hermosa pero pueril ingenuidad con la que los seres humanos nos movemos por el mundo nos hace dañar a gente sin querer, o pecar por omisión en actos que estuvo en nuestras manos detener. Y como buenos seres pensantes que somos, luego de pasado todo lo que tenía que pasar nos sentamos, miramos hacia atrás hasta dar con el principio del asunto, lo recorremos… y la conciencia dispara el primer tiro de Bengala al cielo.

Es imposible no sentirse mal al caminar alrededor de los hechos consumados y ver los errores cometidos, y aunque tengamos cierta conciencia de que no hay culpa nuestra en el asunto, nos culpamos por ‘lo malos que fuimos’. El tiro de Bengala amarillo de la alerta disparado por nuestra conciencia se apaga, y sale volando el tiro rojo de la culpabilidad que señala el punto exacto donde nos encontramos, para ser sometidos de inmediato a juicio. Bueno, esto le pasa a la gente que suele arrepentirse de sus actos malos… de villanos no sé mucho.

Hasta para arrepentirnos somos pardillos, como dirían los españoles. Mirando el tema con lógica, no habría necesidad de sentirse mal por aquellas cosas que ocurrieron sin mediar nuestra voluntad, aunque estuviéramos nosotros involucrados; mal que mal la conciencia está tranquila, y con eso basta para alegar y lucir la inocencia. Pero la mayoría de nosotros se siente mal por las cosas hechas, porque hechas están y nuestra humanidad tuvo algo que ver, así que lo que nos nace es incurrir en uno de los actos humanos por excelencia: pedir disculpas.

Como me dijo una sabia persona que conocí hace poco, ‘las disculpas no sirven para nada’. Quizá al injuriado no, pero al que se equivocó le vienen muy bien; la conciencia puede pesar tanto que inmoviliza, y las disculpas son un buen antídoto. La luz de la Bengala roja se consume, y somos de nuevo un ser más dentro de esta sociedad que se equivoca siempre, pero muchas veces sin mala intención. Las circunstancias obligan de cuando en cuando y, corresponda o no, uno se siente mal… a menos que sea uno que ande con el parche guardado en el bolsillo.

Y tú, ¿cómo has sido malo?

 

Mis amigos Marzo 5, 2009

Archivado en: Personal — naissant @ 4:26 pm
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Nunca es tarde para hablar de algunas cosas, y cualquier fecha sirve. Ya ni me acuerdo qué día cae el Día de la Amistad que celebrábamos en el colegio con un inocente intercambio de regalos a ciegas, que a veces terminaba en llanto por las bonitas e impensadas palabras que salían de nuestras bocas, y definitivamente ya no hay tiempo para esas pequeñas fiestas con los amigos de verdad, porque la vida se va empeñando en separarnos poco a poco, como destinos disímiles que se atan sólo con la fuerza de un cariño tan grande como incombustible. Es difícil a veces, pero se puede seguir queriendo.

En la vida he tenido amigos muy buenos, que han ido quedando en el camino por distintas razones, pero de los que siempre conservo un bonito recuerdo. Pero desde hace diez años que caminan junto a mí dos seres humanos que se han convertido en el cariño más grande que siento por alguien, excluyendo a mi familia. Dos amigos que han sabido estar en los momentos de crisis; dos amigos que tienen el extraño poder mágico de aparecer cuando los necesito sin necesidad de llamarlos; dos amigos mis amigosque con sólo mirarme saben qué me pasa, y qué me falta o me sobra para estar mejor.

Los conocí a ambos un lejano 1999, cuando llegué a un colegio nuevo con compañeros nuevos y todo nuevo. Pasar a 7mo básico es complicado; mal que mal se tienen 13 años, y los 13 años son una edad complicada. Las hormonas andan muy revolucionadas, y mi característico mal genio andaba a flor de piel en esos días. Pero logré granjearme algunas amistades que hacían la vista gorda de mi carácter tan difícil, y con el tiempo se fueron convirtiendo en sólidos vínculos. Aún converso a grandes amigos del colegio, pero como estos dos pequeños seres no hay ni habrá.

Quiso el destino que, más temprano que tarde y más igual que distinto, los tres siguiéramos el camino de la salud como futuro, y gracias a Dios hemos ido avanzando con dignidad en la complicada senda que escogimos. Es un punto de unión importante entre tantos factores de separación, pero aunque uno fuera actor, la otra periodista y el otro físico, de cualquier manera el mayor de los pegamentos no habría podido deshacerse. Nos queremos tanto, desde hace tanto tiempo, que no hay poder en la tierra que pueda hacernos olvidar. No lo hay.

Es cierto: cada vez nos vemos menos, y cada vez será peor. Duele pensar en esa realidad, más cuando quizá sea yo el que menos tiempo tenga para mantener vivos esos lazos en el corto plazo, pero sé que Dios no podría privarme de los dos amigos a los que más quiero en el mundo. Dicen que los amigos son la familia que uno puede elegir, y no pude escoger mejor. Sé que estarán a mi lado por siempre, aunque la distancia fría no nos deje vernos, y luego de morir seguiremos siendo amigos, en el limbo donde nos toque estar.

Un cariño forjado a punta de lágrimas, secretos, alegrías, confidencias, complicidades y buenos momentos es indestructible; no hay pelea ni problema capaz de mellar en algo el acero brillante y lustroso de la amistad. Sé que es así, confío en que siempre será así, y siento que no puede ser de otra forma. Ustedes dos son una de las mayores razones por las que agradezco a Dios estar vivo y poder sentir por alguien.

Gracias a ustedes, por todo. Y perdónenme por ser tan difícil de tratar… sólo los quiero mucho, y no podré nunca dejar de quererlos.

 

Después de la crisis Febrero 28, 2009

Archivado en: General, Personal — naissant @ 4:32 pm
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‘En el campo hay una estrella que parece un querubín’

Tanto creo en ti – Manuel García

Las cosas nunca vuelven a ser iguales luego de una gran crisis; es como un terremoto: si la ciudad entera se cae, con el tiempo vuelve a reconstruirse, pero los edificios ya no tienen el encanto de ayer. Nadie dice que los de ahora sean feos; quizá son mucho mejores, más modernos y con estructura antisísmica, mejor pensados y diseñados por el arquitecto, ricamente adornados por los diseñadores… pero ya no son lo que eran. Quizá antes hubo menos inteligencia y más inspiración, pero esa puerilidad fue la que los desplomó al primer embate y, en suma, motivó la remodelación.

Este ejemplo de ingeniería se aplica a mi vida y a muchas de las de ustedes, me imagino. No es necesario que haya ni tornados ni erupciones volcánicas ni lluvias de meteoros para que todo dentro de uno quede patas arriba y a medio morir saltando; de hecho, hasta episodios muy pequeños pueden lograr ese objetivo de obligarnos a empezar desde cero, con casco de ingeniero y un piño de trabajadores a nuestras órdenes, que irán sacando las ruinas y edificando de nuevo sobre los cimientos derruidos de lo que ya reconstruirfue. Cuesta un montón, pero hay que hacerlo.

Pero primero hay que vivir las benditas etapas del duelo, cuando uno llora, se queja, regatea y se resigna ante la evidencia de que años de trabajo se ven reducidos a fotos de recuerdo en un dos por tres. Muchos se mantienen por años llorando ante los bloques desarmados, ante los vidrios rotos, ante los muebles hechos añicos, sin atreverse a recomenzar… otros tantos terminan inmolándose en los escombros, como mudos testigos de la decadencia; otros al final se deciden, toman los papeles en blanco y, con lágrimas en los ojos, diseñan los planos de algo que tiene que ser mejor.

Llevarse las ruinas es lo que más duele, porque uno siente que un trozo de alma se va con ellos a la basura; esa sola acción desgasta hasta al más fuerte, y lo sume de nuevo en el dolor de no poder comenzar. El simbolismo de todo aquello que ahora es nada pesa mucho en el corazón y la conciencia, y el trabajo de las retroexcavadoras se vuelve puñales. Pero el terreno está limpio, y los trabajadores ya empiezan a trabajar bajo las órdenes que uno mismo dio… y uno no se da cuenta cuando ya está sobre un andamio gritando órdenes y sugiriendo detalles, mientras todo va tomando nueva forma.

Ya todo está listo, los edificios, casas y estancias son habitables, y regresa el sol a iluminar todo lo nuevo con el mismo brillo de siempre. Y en el recuerdo queda el sabor de que las cosas antes eran mejores, pero no se puede negar que, fríamente hablando, cada edificación nueva es muchas veces superior; es el recuerdo, que se niega a entender de razones y se empeña en hacernos creer que lo que ya no está era mejor. Y sonreímos, porque sabemos que el arduo trabajo de diseño, construcción y post-producción es una obra de arte.

Y en la sala de nuestro departamento pondremos, en un cuadro enorme, una fotografía del más lindo de los edificios antiguos en su época de mayor esplendor. No para sufrir por ello, sino que para saber de qué fuimos capaces antes; para ver el camino que recorrimos para llegar hasta el día de hoy; para darnos cuenta de lo que tuvimos que vivir y aprender para estar sentados en nuestro diván, disfrutando de una pipa sin el temor de volver a caer por los antiguos errores. Todos ellos murieron con los escombros que ahora son polvo del recuerdo: el presente es un poco más frío, pero indudablemente es más seguro. Ya llegará el calor que solo la compañía puede dar.

Y tú, ¿de qué materiales construiste tu existencia?