je suis un naissant

haciendo camino al andar…

Vaso

Publicado por naissant en Julio 10, 2008

‘…sabe que es suficiente; no será permanente’

Novia de nadie - Mikel Erentxun & Christian Meyer

Siempre se ha dicho que cuando ‘se rebalsa el vaso con la última gota’ uno por fin colapsa, se libera, corre, grita o simplemente desaparece para no volver. Es el punto cúlmine de un proceso que busca liberar nuestras mentes de la opresión que significa una pena, un problema. Cuando el agotamiento es máximo, cuando el aburrimiento asfixia todo avance en el crecimiento normal de un ser humano; es en ese momento que la última de las gotas cae sobre el frágil vaso de nuestra existencia y por fin logramos desmadrarnos, rebalsarnos, desbordarnos.

En este momento es cuando siento que mi vaso ya no da más. Otras veces se había llenado casi hasta los bordes; unas pocas veces también ha sabido volcarse para dar vuelta todo el contenido sobre la mesa de cuatro patas que sostiene mi vida, y ha dejado todo mojado como si hubiese llorado ríos de lágrimas saladas. Esas veces que ocurrió aquello la pena no tenía parangón, y el agua cayó sobre el vaso y lo llenó de una, sin anestesia; nadie me preparó para sentir aquella sensación de soledad y negrura. A nadie le deseo ello.

Esta vez es distinto… el vaso se ha llenado poco a poco; alguien con mucha paciencia sostiene ese gotario sobre la tersa superficie del agua y va dejando caer una gota lentamente, una tras otra. El sonido que hace cada una al caer al agua me tortura, me enloquece, me desquicia hasta el extremo de hacer que me esconda lejos, en los brazos de gente que no me entiende pero atenúa por un rato ese ruido; gente que no hace más que acentuar ese gotear que desgarra mis tímpanos y me hace correr sacándome los pocos pelos que tengo en la cabeza, desesperado.

Más menos tres mese van ya desde que la mano tomó el gran gotario y se dispuso a quitarme la razón en base a martilleos suaves pero implacables, disfrazados en forma de ese ruido agradable que a todo el mundo le gusta menos a mí. Claro, qué van a entender todos… si están muy felices con sus vidas llenas de amor y éxito; no serían capaces de dejar el azúcar de su existencia para venir a preguntar por qué sigo moviéndome inquieto dentro del mundo en que ellos avanzan con la lentitud que te puedes permitir cuando sabes que haces las cosas bien.

Miento… sí lo hacen; soy tan imbécil que no puedo disimular mi cara y mis ojeras frente a los demás, así que se acercan… preguntan… y se van… claro, es muy fácil. Quizá hasta yo lo haría. Pero ninguno de ellos puede imaginar el retumbe constante de mi mente frente al ruido insoportable de la gota que cae; ninguno puede dimensionar la desesperación de estar seguro que un día esa gota dejará de caer, pero no por bonanza sino que… porque el vaso de mi vivir no dará más, y se volcará tan fuerte que caerá de la mesa y se hará añicos, terminando de perforar mis tímpanos y perforando también una existencia que ya me tiene cansado.

Nadie se dará cuenta de que mi vaso se colmó con la última gota, y menos aún sentirá el ruido del vidrio quebrado en el suelo. Alguien vendrá y lo barrerá sin mirar, e iré a parar a algún basurero de bolsa aséptica que me conducirá al basural donde un día me fundiré con el resto de la naturaleza que nosotros mismos eliminamos. Quizá encuentre la tranquilidad que busco entre el clamor de las gaviotas carroñeras. Lo necesito ahora, que sé que mi vaso no da más. Sólo pido que miren el suelo mojado con el agua de mi vaso… esa agua derramada será el testimonio salado de mi fin.

Y tú, ¿miraste cómo está tu vaso?

Publicado en General | 6 Comentarios »

Reordenar

Publicado por naissant en Julio 6, 2008

‘Mañana voy a empezar una nueva vida… sin miedo de lo que nadie pueda decir’

Mañana - Pimpinela

Una de las cosas que más le gustan a mi madre es dar vuelta los muebles de la casa. No hay habitación que se salve; cuando le da la tontera el living está al revés o la mesa de la cocina está perpendicular a su posición anterior o la pieza de ella tiene el espejo en la pared de al lado. Ella dice que le gusta porque las cosas se ven distintas, y las energías de la casa se mueven y buscan nuevos equilibrios que pueden ser mejores que los que tenían. No me consta nada de esto… pero a ella le gusta.

El día martes llegué picado por la maldita nota de la prueba, así que necesitaba un poco de relajo y paz; en mi pieza suelo encontrar todo eso, escuchando música a media luz, quizá chateando con algún ser querido o simplemente viendo la TV. Pero nada de eso me saciaba. Y entre conversación y conversación con mi mamá llegamos a la conclusión de que a mi pieza le hacía falta un cambio. No pasaron cinco minutos cuando ya teníamos todo patas arriba, para disponernA veces esta asi... otras no tan asi.os a la limpieza-cambio que mi habitación necesitaba.

Dos horas después todo daba gusto: ahora duermo mirando para otro lado, el espacio de mi pieza está mejor aprovechado, y hasta el audio se oye mejor; puse los altavoces satélites del home theather sobre el clóset, así que el sonido me cae desde arriba formando un efecto sonoro bien simpático. En general todo se ve más luminoso, y eso que son las mismas cosas que siempre he tenido aquí dentro… y le voy encontrando más razón de la que pensaba a la idea de mi madre de dar vuelta las cosas periódicamente.

Incluso sería bueno que lo hiciera con cosas no tangibles y que veo a diario dentro de mi cabeza. La quietud de los muebles de mi vivir de repente se vuelve monótona y va juntando polvo y arañas en lugares donde no me animaría a limpiar sólo por pensar que jamás me meteré en esos rincones. Resulta que podrían ser excelentes espacios que estoy desaprovechando sólo por la desidia de mantenerme donde estoy y no tener ganas de seguir explorando dentro de mis propios territorios; esa desidia la regala la comodidad de la alegría constante o el desgano de la depresión invalidante.

No quiero pensar cuál de las dos es la que me está frenando en este momento, porque no vale la pena teorizar con las cosas que ya pasaron; mal que mal, cada momento que uno vive se convierte en un bonito adorno o en una enorme repisa que uno guarda dentro de esa pieza grande que es el recuerdo. Y esa pieza es tan grande y está tan llena, que cuando entramos nos alcanza el tiempo sólo para mirar lo que hay dentro. Falta la sutil decisión de dedicarse una tarde a ordenarla, readecuarla y meter en una bolsa las cosas que ya no sirvan.

Porque somos cachureros… como nosotros solos. De mi pieza saqué dos bolsas llenas de basura, y ni quiero imaginar cuantas sacaré de la pieza de mis recuerdos. Pero la idea de mi madre comprobada en la luminosidad de mi habitación me regaló la fortaleza y el ánimo necesarios para adentrarme en los oscuros aposentos del recuerdo, abrir las ventanas, lavar las cortinas y ponerme a ordenarlo todo. No será fácil, pero podré sentarme a admirar los resultados con ese cansancio feliz que sólo otorga el trabajo bien hecho.

Y tú, ¿crees en las ideas de tu mamá?

Publicado en General | 16 Comentarios »

Las bolas del orgullo

Publicado por naissant en Julio 2, 2008

‘Me alimenté de ti… por mucho tiempo’

Se nos rompió el amor - Rocío Jurado

En vez de estar estudiando para el examen de mañana, me pongo a escribir… pero el estado de ánimo obliga, y no tengo ganas de hacer oídos sordos esta vez. Este examen del demonio fue la guinda de la torta para dos meses que espero olvidar muy rápido; la frustración que siento por mi mediocridad hasta me importa poco. Me lo merezco, así que el golpe al orgullo me lo aguanto y ni siquiera me escudo en algún personaje para desahogarme ahora. Del orgullo cultivado con tanto esmero hasta marzo de este año sólo queda un feo cadáver lleno de moscas, así que mejor ni mirarlo.

En general lo académico me importa harto, pero el nuevo golpe en mis ganas de ser mejor (que duele tanto como un golpe en las bolas) la verdad casi no me ha molestado. Hay otras cosas que a uno, como hombre, le duelen más. Herencia de millones de años de genética o estupidez infundada mía y del resto de los hombres de este planeta, no puedo especificarlo; la cosa es que hay detalles que uno no deja pasar aunque nada digamos. Y con la guinda de la torta que fue mi inutilidad académica ya era demasiado aguantar; habría que escribirlo.

Es simple. Una peCasi tan frustrado como el me siento...rsona imoprtante para mí, quizá demasiado importante en un momento -estúpidamente, pero ese es otro tema- ha hecho repetidamente y en mi presencia comentarios que no me han caído bien. Son de esos dichos que te golpean en lo más profundo de tu amor propio, escupiéndolo luego y tirándole una patada que lo lanza lejos. Y cuesta encontrarlo cuando esa misma persona sigue comentando lo mismo una y otra vez; quizá sin intención (eso espero), pero han sido unas cuatro o cinco veces que he tenido que hacer oídos a ello.

Cuando escuché por primera vez ‘con él he tenido el mejor sexo de mi vida’ traté de no pescar. Lo asumí como una frase al aire de una persona que aún está embotada con un tipo que seguramente le hizo un par de cosas entretenidas. La segunda vez ya paré las antenas, y la tercera vez ya me sentí un poco mal. Las otras veces mejor no recordarlas. No he hecho comentario alguno porque no vale la pena; sería denotar mi molestia inmediata y sería quizá equivocarme con algún comentario pendejo y desagradable que al final va a ser para peor. Calladito me veo más bonito.

Nunca me he sentido como una máquina sexual ni mucho menos; tendré lo mío o no, no lo sé… habría que preguntar a las personas que han tenido el ‘privilegio’ (ahora lo dudo) de ‘entretenerse’ (también lo dudo) conmigo. La cosa es que igual para uno es un golpe feo que te traten de decir que eres poco motivante en la cama, más aún sabiendo que con aquella persona has hecho cosas novedosas y divertidas -eso creo- y has sentido que no se ha aburrido. Esto de los orgamos fingidos parece que es más cierto de lo que pensaba; a ver si me dedico a ver unos capítulos de Sex and the City para entender estas cosas.

Si bien no me dijo nada en mi cara, esta persona me quiso decir varias cosas. Quizá estoy exagerando, pero sentí que todas las veces que tuvimos sexo fueron monótonas y fomes; no pido que me proclame como el amante perfecto, pero preferiría que se guarde esas opiniones tan… no-agradables de oír. Yo me cuidaría de emitir un juicio como ese, más aún sabiendo que la persona a la que se lo comento ha tenido sexo conmigo. Inisisto, quizá estoy exagerando… pero el golpe en las bolas de mi orgullo dolió. Mi molestia es manifestación del machismo más puro, pero no puedo evitarlo.

La esencia del machismo la llevamos en los genes todos los hombres, y por mucho que el mundo sea distinto, de vez en cuando no se puede uno abstraer de notarlo y manifestarlo. Menos ahora en mi particular caso, cuando no me podía venir peor un martillazo al orgullo.

Y tú, ¿cómo recibes este tipo de golpes?

Publicado en General | 14 Comentarios »

Cometa

Publicado por naissant en Junio 9, 2008

‘Dreamers may leave… but they’re here everafter (los soñadores podrán irse… pero estarán aquí despúes de todo)’

On an island - David Gilmour

Dicen los sabios (así los llaman; nunca había escuchado ese nombre) de un planeta por el cual pasé hace unos años, que todos nacimos desde una gran explosión. No me explico como esos pequeños seres de ojos con algo transparente delante y muchos trozos de algo blanco y delgado agarrado de las manos pudieron llegar a saberlo. No creo que hayan estado ahí; con esas cositas cortas que agitan para moverse tan lento por el suelo me parece difícil que avancen mucho. Ni siquiera cuando de vez en cuando toman esas especies de moscas que tiran humo desde atrás; bonitos artilugios, pero demasiado lentos como para moverse como se debe.

Yo estuve allí. Y sé que todos nacimos de una explosión. Claro, fue tan grande y luminosa y salieron despedidos tal cantidad de trozos de materia multiforme, que no me extraña que estos pequeños seres hayan logrado adivinar lo que de verdad pasó; adivinar sí, pero saber no. Hace ya tanto tiempo que explotó todo, que sólo es un surco dentro de mi forma redondeada. Mi vida de nómade por el universo (otro nombre raro que escuché en aquel planeta) ha dejado muchas marcas en esta piel de roca negra y dura que me ha protegido y acompañado en todos los viajes que he hecho.

Ese planeta que vi fue bien especial, y lo visito cada cierto tiempo. Allí he aprendidoViajando veo muchas cosas... montón de nombres raros de cosas raras que sólo existen allí, como una cosa negra y líquida que se llama Coca-Cola y unos aparatos luminosos donde se ve lo que pasa en todos lados, televisión creo que se llama. Se las ingenian para lograr hacer las cosas que yo hago sólo moviéndome con la velocidad de la explosión. Pero tienen también otras cosas, y el tiempo les permite vivir una infinidad de situaciones que incluso han hecho que envidie un poco la lentitud de su existir.

Vi cierta vez a dos seres de ese pequeño planeta, que durante mucho tiempo se conocieron y comenzaron a ’tener amor’ (esa palabra la oí mucho, pero no sé a qué objeto se refiere). Cada vez estaban más juntos, pero siempre pasaba algo que los hacía tomar distancia (supongo que para ellos era distancia… yo los veía casi al lado). De los ojos les salían gotas de agua que intentaban secar y de los dedos salían palabras que se veían en cosas parecidas a la televisión, pero no volvían a unirse como en un principio. Un día esas palabras decían ‘hasta siempre’, y cada uno de esos seres comenzó a hacer cosas nuevas, lejos del pensamiento de la otra persona.

Vi como en sus corazas de color claro quedó un surco como los míos, y vi como de vez en cuando lo miraban, dirigiendo luego la mirada al cielo… como buscando entre las nubes el reflejo de esos dos ojos oscuros que tanto habían mirado antes. Al final tuve que irme esa vez, pero tuve cuidado de buscar a ambos seres una vez que me tocó volver a ese planeta tan peculiar. Los encontré, cada uno viviendo su vida bien lejos, mucho más lejos, incluso lejos para mí. La marca en la coraza estaba ahí, pero la miraban cada vez menos. Olvido creo que llaman a eso de dejar de mirar las marcas que uno tiene.

Estos pequeños seres tienen una inventiva a toda prueba, y un montón de tiempo libre como para seguir acumulando cosas. Se meten en unos aparatos de colores que reemplazan a sus cositas cortas que agitan para moverse; claro, avanzan un poco más rápido… pero en los lugares donde hay más de esas cosas es donde me cuesta más ver qué pasa; una nube gruesa empaña un poco el entorno. Tanta imaginación tienen, que hasta a mí me han puesto un nombre. Cometa creo que me llaman, y muchos salen a mirarme.

Esta vez vi a mucha gente… y esos dos seres también miraban. Me demoré un poquito más en pasar, porque hace mucho tiempo que no les veía; allá abajo, en la lejanía, estos dos pequeños seres me miraron, y casi al mismo tiempo miraron esa marquita ya antigua en sus corazas. Luego me miraron, y traté de reflejar por un segundo los ojos que sé que ambos buscaban en mí. Nunca supe si lo logré, pero me conformé con intentarlo.

Y tú, ¿buscas en un cometa aquellos ojos?

Publicado en General | 11 Comentarios »

Gatillo

Publicado por naissant en Junio 2, 2008

‘Eu não sei parar de te olhar (no sé parar de mirarte)’

É isso aí - Seu Jorge

“Albert Pastén, el arma pende de tu mano. Sé que tienes todas las ganas de disparar, porque las ganas de seguir se han acabado y las herramientas para construir se han desgastado; la lima de afilar cuchillos se ha quedado roma y la forja donde fabricabas tus martillos se apagó. Ves el carbón humeando más por humedad que por unas brasas que te empeñaste tanto por soplar hasta quedar azul del mareo; las brasas no existían y ahora el polvillo gris de la estupidez te baña la cara. Hay un desorden que no has sido capaz de ordenar, querido Albert. No sé si vale la pena a estas alturas.

“En tu desesperación miraste al suelo y te acordaste que habías dejado esa arma cerca, como arrumbada debajo de un cajón, con una o dos balas metidas. Ni te acuerdas de cuantas pusiste, maldito inútil. Como pude confiar en tu promesa de levantar las blancas edificaciones de aquellos planos tan lindos que me mostraste; como pude confiar en que esta vez no te derrumbarías ante la evidencia de tu ineptitud e intentarías sobreponerte a ella… Una vez más intentas escapar hacia la solución final; claro, no podría esperar que se te ocurran soluciones. Ya no me atrevo a hacerte pensar tanto.

“Llevo años conociéndote, y no son pocas las veces que te he visto arrinconado ah\'Hazlo, inutil... ya nada queda\'í mismo, sentado con en arma en la mano, dándole vueltas entre los dedos, casi desafiándome a apostar por si esta vez te atreverás o no. Deberías haberte dado cuenta ya de que tu muerte poco me importa; cuando un esclavo no hace bien su trabajo desaparece de mi vista aplastado con uno solo de mis dedos… pero a ti te he tenido una lástima especial y no te he pulverizado aún, a pesar de que me demuestras todos los días que no sirves para nada. Si quieres esfumarte solo yo no me hago problema; tengo gusanos que alimentar con tu carne podrida.

“Casi por puro morbo me gustaría saber qué te detiene esta vez. Quizá tienes la esperanza de que te asigne otra tarea, querido Albert… quizá sientes que aún puedes dar lo mejor de ti aunque sea en una misión que no valga el esfuerzo. Quizá piensas que con esa arma que giras entre tus dedos me conmoveré y te regalaré nuevas herramientas para conseguir por fin aquello por lo que trabajabas. Espero que no pienses nada de eso… sería una lástima para la digestión de mis gusanitos comerse una carne tan lastímera, tan vil, tan insignificante…

“No prolongues esta vida de mierda que tú mismo has destruido; date cuenta de que no estás preparado para ganarte el pan como los demás, y que sólo vivirás para sufrir en este mundo donde el que no construye, pierde. Tienes un masoquismo a toda prueba, Albert. Hasta te da para comerte el coco pensando en que por fin dispararás el maldito gatillo y te irás al maldito infierno, pero eres tan cobarde como imbécil. No creo que tu inteligencia dé para quitarte la vida; es tanta nobleza que podrías ahogarte en ella. Creo que debo ponerte a engordar; supongo que mis gusanos lo agradecerán.

“Vamos… el gatillo está esperando por tu dedo negro y tembloroso. La humanidad agradecerá que dejes de desperdiciar el aire que respira, maldito Albert Pastén. No te preocupes de las manchas de sangre y vísceras; sólo apunta bien y termina de una vez. Demuéstrame con este último acto que crearte no fue una pérdida de veintiún años; permíteme recordarte como un ser lamentable pero digno en su último suspiro. Pero quizá ni ahora puedes tener un poco de orgullo. El carbón humea, la forja está apagada y la lima está roma. No te queda nada. Jala ese gatillo de una vez. Yo no te detendré.”

Y tú, ¿quieres que dispare?

Publicado en General | 12 Comentarios »

Yo y mi otro yo

Publicado por naissant en Mayo 6, 2008

‘Remember when you were young… you shone like the sun (recuerdo que cuando eras joven… brillabas como el sol)’

Shine on your crazy diamond - Pink Floyd

Cuando pongo Pink Floyd para escribir ya es una mala señal; signo inequívoco de que se viene uno de esos textos existencialistas de los que hace tiempo no echaba mano. Claro, comparando con el blog antiguo -que sigue vivo- ahí escribí muchas más cosas mamonas que acá… No sé si aprendí a guardarme un poco más las cosas o simplemente estos meses fueron mejores; la verdad es que acá he explotado otras facetas literarias mías, casi como si otro yo estuviera tecleando. Hoy vuelvo a mis raíces, a las raíces que me enseñaron a escribir hace ya varios años.

No han sido buenos estos días. Y no lo han sido porque se han encargado de dinamitar un edificio que me llevó meses contruir; quizá no cayó entero, pero ciertamente que se estremeció hasta sus cimientos con el bombazo. Aún estoy medio mareado con la humareda y aún tropiezo entre los escombros tierrosos y lúgubres entre los que tendré que encontrar ideas para volver a levantar lo que había… o algo mejor. Me gustan las metáforas con edificios; parece que debí estudiar construcción civil en vez de medicina. Bueno, mejor ni toco el tema vocacional.

Como dije ayer -no importa como ni donde- mi autoestima y yo nunca hemos sido buenos amigos. O por lo menos mi auUn diamante... brilla con muchos yotoestima no se lleva bien con el yo que está frente al teclado ahora; el yo que estuvo hasta el sábado por la noche frente a ustedes estaba aprendiendo a conocerla, y no le caía mal. No eran amiguis tampoco, pero podían pasar una tarde agradable conversando. Es alianza era uno de los pilares que sustentaba una estabilidad muy agradable que encontré y que ahora represento en forma de edificio con ventanas y ascensores. Se rompe la alianza, desaparece el pilar. El resto es historia.

Debí haber salido el sábado por la noche; mi intención bonachona y perna de quedarme estudiando al final me rindió bastante poco. Sólo hubiera atrasado lo inminente y quizá estaría viviendo aquel ‘momento’ hoy o lo vivirá mañana, pero ese día no era el indicado. Las razones no las pregunten, porque no tengo idea. Lo más patético es que me estaba mirando la cara al momento de leer todo aquello; no porque estuviera contemplándome al espejo (nunca tan amigos mi otro yo y mi autoestima) sino porque la desvencijada webcam que tengo estaba activa. Aunque fue más patético aún que quien me escribía me estaba mirando también.

Lo que supe y lo que me ha hecho sentir hasta ahora tienen poca razón de ser así que no gastaré un párrafo en ellos. Del primer golpe me levanté con agilidad para no moder tanto polvo; caminando mareado y sangrando de la nariz, pero digno. El edificio recibió el golpe con perplejidad, pero no se cayó de una; hasta para derrumbarse quería un poco de dignidad. Me sequé la sangre de la nariz y me limpié los ojos; no sé cuanta mugre saqué, porque ahora que trato de mirarme no veo uno, sino dos ‘yo’. Como dije al comenzar, el yo estable y amigo de mi autoestima, y el yo apático y medio depresivo que escribe.

No sé cual de ellos edificará -o restaurará- de nuevo el edificio, y menos todavía sé en qué materiales basará la construcción. Aún es muy luego para saberlo. El golpe fue grande e importante, aunque me haga poca gracia reconocerlo; pocas veces tienes que mandar a paseo a gente que realmente quieres. Fue la última y orgullosa acción de mi yo feliz y conforme. De aquí en adelante el casco blanco está en la cabeza del yo que escribe ahora, y de su cerebro medio oscuro dependen las próximas acciones. Ya veremos de qué es capaz.

Y tú, ¿cuantos ‘tú’ tienes?

Publicado en General | 9 Comentarios »

Escape en lunes

Publicado por naissant en Abril 14, 2008

‘Mozo, una cerveza… una y otra más’

Mozo, una cerveza - Ráfaga

Hay cosas que un estudiante de medicina no debe hacer, como escaparse de clase; es cierto que yo lo he hecho muchas veces, por llegar antes a la casa para dormir un rato y ganar el sueño que perderé la noche antes de una prueba, o porque considero que un libro me aportará más que la cátedra que está a punto de comenzar o qué se yo… asuntos académicos, esos que ocupan la mente del noventa por ciento del típíco joven imitación de médico. Pero, como habrá quedado claro al noventa por ciento de la gente que me conoce (de la cual un cincuenta por ciento lee el blog), yo no pertenezco a esa mayoría…

Así que hoy escapé con un amigo (camarada Pablo, administrador de un foro de Linux y software libre del que recomiendo visita) y corrimos al lugar donde van los estudiantes fugados de cualquier carrera de cualquier universidad; sólo ese lugar -La Biblioteca- está abierto a las tres y media de la tarde y ofrece cerveza a precio ‘razonable’ para bolsillos de adultos jóvenes aún dependientes de sus pusilánimes padres, aquellos que piensan que sus inocentes hijos toman atención y apuntes en una clase sumergida en la modorra y en las vespertinas ganas de dormir la siesta… pues no todos somos así.

Razones para una cerveza -o varias- no faltan, pero no es ése el motivo del texto de hoy. Conversábamos alegremente con Pablo acerca de la vida y sus detalles, cuando el conocido efecto diurético de la cerveza me llevó al baño a hacer mis líquidas necesidades. Entré al baño apresuradamente (quien ha tomado cerveza sabe que el impulso es de rápida aparición y bastante imperioso, tanto que casi no te deja penSi Homero bebe cerveza... nosotros tambien.sar en otra cosa más que en vaciar tu vejiga) y una vez liberado de la tensión analicé mi entorno… y me di cuenta de lo feos que son los baños de caballeros en los lugares donde existe expendio de bebidas alcohólicas.

No entiendo a los hombres que beben como yo en un lugar y, como yo, van al baño y se deshacen del líquido que en apariencia sobra dentro de su organismo; los rayones en las otrora blancas cuadras de cerámica, el piso donde antes hubo flexit (en el mejor de los casos) y hoy hay una mezcla de chicle e inmundicias de las cuales prefiero no saber su procedencia, tazas donde asomar la nariz es un acto de valentía importante, y orinales donde hay desde un pucho mal apagado hasta condones usados… me gustaría buscar algún atisbo de educación en la gente que hace ese tipo de cosas, pero me cuesta imaginar donde pueden tenerla.

No conozco los baños de chicas, pero imagino que ellas son un tanto más educadas con un sector del bar que les sirve; claro, ellas son más escrupulosas por un tema de crianza, así que tendrían cuidado de orinar en un lugar que parezca poco salubre. A nosotros se nos enseñó que podemos ’sacar la pirula’ en cualquier parte donde no se nos vea mucho… pero una cosa es eso y otra es perder los modales mínimos y dejar en un estado deplorable un baño que no es nuestro y -más encima- mucha gente usa. Seguramente el alcohol sanguíneo junto con una extraña pulsión de demostrar hombría tienen que ver con el arruinamiento sistemático de estos servicios públicos…

Me lavé las manos y salí del baño para seguir tomando cerveza junto con mi camarada; al fin la botella se acabó y pedimos otra, sin pensar en el asqueroso estado del baño ni en el grupo de estudiantes de medicina al que pertenezco; la idea seguía siendo hacer de la tarde un momento de relajo y simpatía ahora que aún tenemos tiempo para hacerlo y podemos darnos el ‘lujo’ de escapar de clase. Mis compañeros estarán sumidos en algún libro, repasando la clase o estudiando para la de la semana próxima. Yo escribo… porque hay que escribir. Más cuando muchos de ustedes, que van al baño de un local donde se bebe, tienen que ser testigos de una poco sutil pérdida de la razón masculina.

Y tú, ¿destrozas baños que no son tuyos?

Publicado en General | 18 Comentarios »

Archivador

Publicado por naissant en Abril 10, 2008

‘Sara… no repitas lo que te enseñé; la mejor agua está por llover’

Sara - Revólver

Abril se va acercando a la medianía de la tabla con rapidez, como viene siendo la tónica desde hace mucho tiempo; comentaba hoy con un gran amigo que el tiempo pasa cada vez más rápido. Pareciera que el discurso de los adultos, ese que nos recordaba que la juventud se pasa volando, no era del todo exagerado; claro, con dieciocho años y muchas ganas de comenzar a disfrutar de una adultez que hasta ese rato era sólo de papel, a cualquiera se le hacen largos los minutos… Quizá aún no soy un adulto hecho y derecho, pero el tiempo acelera y el freno ya no funciona bien.

Y me acordé del tiempo que pasa y de este Abril con clima exótico porque rearmé en mi cerebro un cúmulo de recuerdos que tenía bien guardados. Uno decide -o las circustancias deciden por uno- archivar en los cajones más apartados cierta información por muchos motivos; podemos decidir donde la dejamos, pero jamás controlaremos su carácter. La coincidencia de fechas logró empujarlos hacia afuera y acá los tengo, junto a mí, y me cuesta creer que ya ha pasado un año… siendo que me parece que sólo hace un par de meses que viví todo aquello.

Mi tercer año de medicina comenzaba tranquilo dentro del stress lógico de la carrera; Carpetas de colores, informacion guardada... ¿cuando saldra?las novedades eran escasas y lo prefería, porque había tenido un verano movidito. Pero un día cualquiera en un lugar cualquiera canté una canción cualquiera que hizo que alguien diera vuelta su cabeza para preguntarme; en suma, una suma de eventos que me llevaron a sumergirme en una relación vertiginosa aunque un tanto enfermiza por las diferencias que no supimos mostrar antes de comenzar a caminar juntos. Pero me gustó ese vértigo y quise arriesgarme, metiendo las manos a un fuego que no quemaba…

Algo me decía que no tardaría en quemarme y, en efecto, no pasaron tres semanas y mis manos estaban chamuscadas y humeando; cuando quise darme cuenta ya no sangraba tanto, pero las heridas dolían mucho y las cicatrices comenzaban a dibujarse entre mis dedos. Separamos nuestros caminos mientras mis manos me recordaban el sacrificio vano de prolongar una historia que nunca dejó de estar coja; poco tiempo después vi cómo esta personita se metía en las patas de un caballo tan finasangre como traicionero, y fui mudo testigo de maldad y corrupción. Pero eso ya es historia, y no precisamente mía.

Recordé con molestia y rencor todo lo que acabo de contar y decidí guardarlo muy profundo en mis archivos, pero no fue suficiente porque mis manos quemadas demoraban en cicatrizar; en un momento incluso quise volver a meterlas en el fuego… pero no se pudo y fue por mejor. Volví a meter todo en un gran archivador negro y seguí mi vida, siendo protagonista de otro año terminado con éxito y dignidad y viviendo unas vacaciones tranquilas pero intensas. Muy rápido pasaron y llegó este año, que ya me ha robado cuatro meses de vida casi en un parpadear.

Y por estos días -se acerca el trece de abril- todo vuelve a salir armado en vivencias no de una carpeta negra, sino que de una blanca como nieve y sin estampado. El carácter de mis recuerdos sigue indomable, pero esta vez actuaron bien; la nostalgia llegó a mí con sabor agradable y retrocedo con gusto y una sonrisa hasta esos momentos… rescato todo lo positivo que vivi y no puedo más que agradecer por esa sucesión de eventos que me llevaron a vivir una historia fugaz, pero de esas que no se olvidan.

Qué rápido se pasa el tiempo…

Y tú, ¿tienes recuerdos que escapan del archivador?

Publicado en General | 18 Comentarios »

Auténtico

Publicado por naissant en Abril 4, 2008

‘Pero hay cosas en la vida mucho más reales que los ojos que las miran’

Cartas de amor - Mikel Erentxun

Hay actos que no puedo evitar todas las mañanas en que tengo que madrugar: quejarme por salir de la cama, rogar por cinco minutitos más, meterme en la ducha y despertar por completo… y mirarme al espejo con el pelo mojado (a ver si esta vez puedo hacer algo decente con él) y los ojos como diciendo ‘anda a acostarte, idiota’. Y el espejo me devuelve el reflejo de un cuerpo soñoliento, goteando y soltando vapor al que poca atención presto -excepto el bendito pelo que tengo- y me voy del baño para vestirme; hace frío y tengo que desayunar.

El desayuno pasó, mis dientes están limpios y mi pelo sigue incorregible mientras camino cuesta abajo hacia el hospital, y me pongo a pensar en cómo me verá la gente soñolienta que va subiendo mientras yo bajo; de repente -cuando no me levanto de buenas- siento que sencillamente soy un desastre y debiera de salir a la calle con una bolsa de papel como la que quise ponerme hace años, cuando tenía acné y se reían de mí. Recordaba la borrosa imagen mía frente al espejo de media hora atrás y me entraban las ganas de devolverme…

Pero otras veces (hoy, por ejemplo) me digo a mí mismo que no me importa mucho cómo me vea el resto, porque al final el 99% de ellos me ve una vez y hasta luego, nunca más sabrán nada de mí. ¿Desde cuándo puede saber alguien como soy sólo con verme? Ni Zulma tiene tal capacidad de adivinación, así que no se la compro a los ‘adivinadores’; no pasan de ser un piño maloliente de superficiales que no se juntan con gente que no sabe combinar las zapatillas con la camisa o que olvidó modelarse el pelo con cera.

Ejemplares de esto hay por todos lados, y supongo que la mayoría de ustedes conoce alguno o alguna o algunos. Yo tengo mis ejemplos (para qué darlos) y de repente hasta son ‘utilizables’ para aprender; mal que mal hay que tener un poquito de tino para vestirse, digo yo. Pero el punto es que no debiera importar como se ve uno, como habla uno o con quien se junta uno; las opiniones acerca de una persona no se pueden crear en torno a estos puntos, por lo que considerarlos a la hora de emitir un juicio definitivamente no ha lugar.

No es por defender mi descuido ni nada de eso; sólo me gustaría que este mundo dejara de preocuparse por lo que se ve (cada vez peor) y comenzara a estar más atento al interior, a lo que realmente deja huellas. Que pobre sería mi vida si discriminara a quienes quiero por su aspecto o su color de pelo o su voz… me sentiría muy solo, creo. Además es probable que me discriminaran a mí por lo que llevo puesto o por la gente con la que me vieron o por el último texto que escribí. Más solo aún.

¿Y qué importa cómo me veo, o con quien me junto, o qué chaqueta me puse para pasar el frío? Si alguien va a tratar conmigo, que sea por algo con más contenido que las cosas que puedo perder fácilmente en un asalto o un incendio o una noche de carrete. La compañía, la amistad y el cariño son bienes escasos por estos tiempos; he aprendido con el tiempo a no dejar que todo eso sea dominado por la cara que puse frente al espejo en la mañana o por lo desafortunado de mi pelo. Los que viven pendientes (tanto de su aspecto como el del resto) tienen mucho tiempo libre… y pocos de los ‘bienes escasos’ que recién nombré.

‘Me gusta vivir mi vida con contenido’, pienso mientras sigo cuesta abajo y el viento choca helado en mi cara y la música suena y la gente pasa… algunos mirando de reojo, otros mirando francamente. De a poco se cambia, y hay que predicar con el ejemplo.

Y tú, ¿te miras al espejo cuando te levantas?

Publicado en General | 18 Comentarios »

El constructor

Publicado por naissant en Abril 1, 2008

 ‘Y abre los ojos y me encontrarás con la misma entrega, con la misma voluntad’

Nunca es para siempre - Presuntos Implicados

La estabilidad siempre nos incita a pensar que durará por mucho tiempo, hasta quizá por siempre; claro, si tenemos cosas que nos hacen felices y que nos mantienen en un equilibrio tan dulce como consistente, nada podría ser capaz de romperlo. El mito tiene mucho de verdad y poco de leyenda. Es parte de la ’simpática’ sicología humana, que teme al aprendizaje en base a los traumas forzosos que son los que, en última instancia, logran hacernos asimilar conocimiento y emoción de la manera más efectiva.

Dicen -o decían- que la letra con sangre entra; por estos días la frase sólo se recuerda cuando se abre algún polvoriento clóset, donde está la regla que usaba el anciano profesor para golpear las manos del alumno equivocado. Ahora se enseña con ternura y paciencia, para que ningún niño pase por los suplicios de los que ahora son adultos y profesores. Pero, ¿era por completo inefectivo? Podemos reprochar el método de la violencia desmedida, pero esos niños de ayer aprendieron…

Y no es que esté fomentando el maltrato a los niños, sino que nosotros mismos, adultos ya, sólo aprendemos de Se cae… pero podria ser mejor ahora.verdad algo cuando recibimos un golpe fuerte de la vida; un golpe de esos inesperados, que dejan el alma enrojecida y palpitante, como llorando en silencio de la sorpresa y el dolor. El equilibrio que había antes de ello se rompe de un plumazo y nuestros sentidos despiertan; volvemos a ser animales que dependen del primario instinto de supervivencia, aunque algo adornado de razón y conciencia… pero sólo un poco, o dejaría de ser instinto.

Y este ‘aprendizaje basado en traumas’ es capaz de remecer hasta los cimientos más afincados en el suelo de nuestra existencia; no hay nada que se salve ante el vendaval inmenso de la sorpresa. Puede ser una muerte o una partida forzosa; puede ser una gran pelea o una verdad que sale a la luz sin pensar; pueden ser muchas las cosas que hacen clic en el ícono de la crisis y la diseminan en cuestión de segundos. Pero hablé de razón y conciencia en nuestro instinto de supervivencia… ¿sirven?

Claro, porque tenemos que saber como actuar luego de masticado y tragado el primer golpe. El edificio se ha derrumbado y el mito ha caído; el equilibrio del que disfrutábamos ha desaparecido y nuestra alma exhibe el palmetazo de la regla, rojo e hinchado. No podemos quedarnos quietos; hay que hacer algo porque somos humanos y los humanos no nos paralizamos ante ninguna crisis. Y nos preguntamos qué hacer… los escombros son muchos y el edificio era muy alto; hasta podemos pensar que es imposible edificar otra vez y nos lamentamos con la mirada nublada.

Ojalá siempre recordáramos que, si pudimos una vez, siempre podremos hacerlo de nuevo. El golpe fue fuerte pero nos hizo aprender a la fuerza, y al momento de ir poniendo bloque sobre bloque sabremos de primera mano dónde falto mezcla o dónde pusimos un ladrillo descuadrado. El alma se va deshinchando de a poco, mientras muestra una tímida sonrisa que crece al compás de la altura que vuelve a alcanzar nuestro mito. Si perder el equilibrio es un acto humano, creo que fabricarlo también depende de nosotros.

Una pequeña lección para mí mismo.

Y tú, ¿deseas reconstruir el mito?

Publicado en General | 16 Comentarios »